A las tres de la madrugada del 30 de Agosto rompo la placenta y despierto a mi madre cuando dormía. Mis padres despiertan a su vez a mis abuelos chilenos, que tan sólo unas horas antes habían llegado a Vietnam (ellos no lo sabían, pero yo estaba esperando que llegaran para salir al mundo). Mi papá llamó a un taxi pero tardó en llegar, a esas horas está todo el mundo durmiendo. Como no quería hacer sufrir a mi mamá, no me demoré mucho en salir. Fue un parto natural rápido, sin cesárea, sin anestesia pero con un poquito de dolor; mi mamá fue muy valiente.

