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No soy ningún artista famoso, pero en Vietnam la gente me mira como si lo fuera. Aquí yo soy una especie en extinción, los no vietnamitas como yo somos muy cotizados y por eso todo el mundo me toca la piel y me toma en brazos.
Para los vietnamitas, y los asiáticos en general, el ser blanquito como yo es signo de belleza. Todos quieren ser blancos y por eso en la calle las mujeres andan tapadas de pie a cabeza a pesar del calor escondiéndose del sol, con calcetines bajo las chalas, guantes hasta el hombro, sombreros y máscaras que tapan toda la cara.
Hay algunas personas que hasta me han tomado fotos con su celular ¡¡como si yo fuera un famoso cantante!!
Aquí hay algunas fotos para que me crean, está el chofer de la empresa de mi papá, Nhuan la chica que le ayuda en casa a mi mamá, algunos vecinos, la modista del barrio, amigos chilenos y españoles, gente de la calle… en los hoteles, el jardín infantil de mi edificio ..etc.
Después me cuentan si les gusta la música que le puse a mis fotos

 

Los que no conocen a mis padres no se pueden imaginar las condiciones de vida militar a las que me han sometido desde que nací. Todos los días mi mamá toca Diana a las 7 de la mañana y de ahí hasta Retreta son 13 horas de férrea disciplina: flexiones, ejercicios de cuello, paseos en carro no blindado, revistas de pañal continuas, estrictos horarios de alimentación… la lista de actividades es larga. A mis seis meses de edad ya me ha ganado el respeto de mis jefes y me han nombrado Comandante. El vídeo que muestro a continuación contiene imágenes de la formación en el carro antes de emprender la partida hacia la misión diaria de reconocimiento de los alrededores de mi casa Chung Cu My Phuoc en busca del Viet Cong. A diferencia de los americanos yo encuentro a los Charlies muy buena gente; para que os hagáis una idea, más que una misión de combate es una misión humanitaria de cascos azules con el objetivo de pasar el rato y hacer amigos.