Marzo 3, 2008
Los que no conocen a mis padres no se pueden imaginar las condiciones de vida militar a las que me han sometido desde que nací. Todos los días mi mamá toca Diana a las 7 de la mañana y de ahí hasta Retreta son 13 horas de férrea disciplina: flexiones, ejercicios de cuello, paseos en carro no blindado, revistas de pañal continuas, estrictos horarios de alimentación… la lista de actividades es larga. A mis seis meses de edad ya me ha ganado el respeto de mis jefes y me han nombrado Comandante. El vídeo que muestro a continuación contiene imágenes de la formación en el carro antes de emprender la partida hacia la misión diaria de reconocimiento de los alrededores de mi casa Chung Cu My Phuoc en busca del Viet Cong. A diferencia de los americanos yo encuentro a los Charlies muy buena gente; para que os hagáis una idea, más que una misión de combate es una misión humanitaria de cascos azules con el objetivo de pasar el rato y hacer amigos.