Mi primera silla es una silla internacional, y no porque haya sido fabricada en Tailandia, sino porque es un regalo conjunto de mi abuela Rosita que vive en Chile y de mi tía Maria Jesús que vive en España. A las dos les mando muchos besos y un abracito, muchas gracias. Es una silla “chuli”, se regula en altura y en inclinación de respaldo, tiene múltiples bandejas, ruedas con frenos, cinturón de anclaje de 5 puntos… una virguería. Ahora la utilizo básicamente para comer, pero más adelante la utilizaré también para jugar, para leer, en fin, para todo.
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