Soy vietnamita y lo llevo con orgullo, pero eso no quita para reconocer algunos de los inconvenientes de vivir este país ultra-tropical. A pesar de que mis papás siempre conectan el aire acondicionado, a veces paso calor y me destapo completamente, me quedo durmiendo con la barriguita al aire más feliz que un pingüino en el polo sur. La técnica para librarte de la sábana es sencilla: empiezas a dar patadas como un condenado hasta que ahuecas las sábana. Una vez has conseguido ceder la ropa, es cuestión de hacer unos ejercicios de flexión de piernas para pasarlas por fuera y… le voilá!!. Aquellos que habéis practicado salto de altura sabréis de lo que estoy hablando: encojerse primero para después estirarse y pasar por encima de la barra sin tirarla.
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