Se puede decir que soy un “niño rana”, me gusta el agua y salpico por todas partes. Sólo cuando me limpian la carita protesto un poco. Una vez metí la nariz en el agua y lo pasé muy mal, estuve llorando hasta que me sacaron del agua. Tengo ganas de ir a la playa y a la piscina. La bañera que usa mi mamá se está quedando un poco pequeña, prefiero los espacios grandes y poder nadar 25 o 50 metros sin parar para poder quemar esos michelines que me sobran.

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